miércoles, 20 de junio de 2007

Dichos populares 21

SER UN PARDILLO:
En el lenguaje coloquial la expresión “ser un pardillo” viene a significar ‘ ser un inocente, un ingenuo’. Esta acepción deriva del término “pardillo” (‘ave del orden de las Paresiformes, de unos catorce centímetros desde el pico a la cola’) por la fragilidad que se le otorga a este animal, o bien de “pardillo” en el sentido de ‘aldeano, palurdo’, cuya falta de conocimientos facilita la estafa y el timo. Este último significado, el de incauto y fácil de engañar, es el que se recoge en el tantas veces citado “Diccionario de argot del español” de Besses de 1905.

SER UN RATÓN DE BIBLIOTECA:
La expresión “ser ratón de biblioteca” suele utilizarse para designar a los eruditos, a las personas que utilizan como método de investigación el estudio inquisitivo de los libros, y más literalmente a la personas estudiosas y calladas que prefieren el placer de la lectura a cualquier otra actividad de ocio, razón comparativa con la actividad del ratón, el inquieto roedor que silenciosamente busca completar su labor en rincones oscuros, a veces en la propia biblioteca.

SER UN SANGÜIJUELA:
La expresión “ser una sanguijuela” se suele utilizar para designar a la persona que se aprovecha ventajosamente de una situación. La “sanguijuela” es una especie de gusano propio de aguas dulces, provisto de una boca chupadora, que era utilizado en medicina antiguamente para provocar evacuaciones en la sangre de los pacientes enfermos, de ahí que se utilice esta expresión para designar a la persona que vive a costa de los demás, que “chupa” la sangre de los demás en su propio beneficio. El término ya se encontraba documentado en el "Diccionario de argot español" de Luís Besses (1905), aunque parece ser que en ese momento histórico la frase se aplicaba al comportamientos de ciertos funcionarios públicos.

SI DIOS QUIERE:
Este antiguo dicho o expresión popular presupone el deseo del enunciante de que un acontecimiento positivo, colectivo o personal, se llegue a cumplir, apelando a la intervención divina, en la enraizada creencia de la tradición católica española de confiar en la providencia de Dios. Generalmente se utiliza cuando un hecho con posibilidad de realizarse se prevé que suceda y se desea que nada entorpezca el normal desarrollo de su acontecer. Algunos escritores datan esta expresión de la época de los árabes, pueblo extremadamente religioso que utilizaba esta y otras fórmulas invocativas en relación a Dios. Otras expresiones análogas, como 'Dios le guarde muchos años', inciden en una idea similar.

SI LA MONTAÑA NO VIENE A MAHOMA…:
Mahoma convenció a sus seguidores de que a una orden suya se le iba a acercar una montaña desde la cual predicaría. La muchedumbre se reunió; Mahoma llamó una y otra vez a la montaña y cuando ésta no se movió de su lugar, el profeta dijo sin abochornarse: "Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña". Este texto no pertenece a ningún libro religioso ni procede de Oriente. Figura en los Ensayos de Sir Francis Bacon (1561-1626), filósofo inglés y canciller del reino, quien fue precursor del método experimental en la ciencia y uno de los más firmes adversarios del conocimiento dogmático y supersticioso de la Edad Medía.

SUBIRSE A LA PARRA:
Este viejo modismo castellano, “subirse a la parra”, se suele utilizar cuando se quiere indicar que alguien está enfadado o notoriamente alterado o, como reza otra vieja expresión, “se ha salido de sus casillas”. Con esta acepción se documenta ya en el “Diccionario de argot español “de Luís Besses (1905). También se aplica la expresión referida al mundo de las transacciones comerciales, cuando un mercader sube excesivamente los precios de los géneros en su establecimiento, normalmente tras un golpe de popularidad publicitario o aprovechando circunstancias ajenas al propio negocio.

TANTO MONTA, MONTA TANTO:
Aunque este dicho popular remonta sus orígenes a la Antigüedad clásica, tomó su actual significado en España durante el siglo XV, en la época política de los Reyes Católicos, que forjaron definitivamente la unidad de la nación española. En aquel tiempo el humanista y gramático Antonio Helio de Nebrija puso como símbolo de aquel reinado el eslogan: “Tanto monta, monta tanto”, que figuraba en un escudo en el que aparecen representados unas saetas, una cuerda que las enlaza a un yugo y rodeándolo todo el eslogan aludido, en clara alusión al alma y al cuerpo de los dos monarcas reinantes en paridad, Isabel y Fernando. El pueblo español acabó por hacer suya la frase con el significado y forma de : “Tanto Monta, monta tanto Isabel como Fernando”.

TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE QUE AL FINAL SE ROMPE:
Esta locución proverbial, de connotaciones pesimistas, suele emplearse para indicar el resultado negativo de una situación incierta que se repite una y otra vez. Cervantes la cita en “Don Quijote de la Mancha” advirtiendo que el que frecuentemente se expone a situaciones de peligro, termina por ser perjudicado. En el lenguaje coloquial se utiliza análogamente para expresar situaciones que exasperan la paciencia o erosionan la confianza de una persona.

TENER DUENDE:
Este dicho se utiliza, más frecuentemente que en ningún otro lugar en la Comunidad de Andalucía, para designar a la persona que tiene un encanto especial (sinónimo, también del léxico andaluz, de tener ángel) o que está capacitado para el arte en alguna de sus manifestaciones. La inspiración se ha comparado muchas veces con un “duende” escondido que habita en algún lugar del alma del artista, al que pone en estado de gracia, y que es el que activa el proceso creativo. La expresión“tener duende” se hizo muy popular tras su utilización por parte del poeta Federico García Lorca en un célebre discurso que tenía como tema “El duende en el arte flamenco” y en el que alababa las virtudes artísticas y casi mágicas de la famosa cantaora Niña de los Peines.

TENER MALA PATA:
Esta frase hecha se utiliza como expresión de la mala suerte que una persona puede tener en las contingencias de la vida. Existe la creencia de que las patas de algunos animales, especialmente la pata del conejo, traen buena suerte y por eso suelen utilizarse como amuletos en algunas culturas. En el caso de la expresión “tener mala pata” significaría, en su sentido original, que el uso de la pata de conejo no ha producido el efecto deseado, sino el contrario. Relacionada con esta locución estaría la superstición netamente española de “levantarse con el pie derecho”. Hay quienes atribuyen este acto a propiciar un día favorable, mientras, si las circunstancias no han sido propicias, se emplea la expresión contraria : “levantarse con el pié izquierdo”.