miércoles, 20 de junio de 2007

Dichos populares 18

PONERSE LAS BOTAS:
Hubo un tiempo en el que el calzado era signo distintivo de la clase social a la que pertenecía el individuo. Entre los romanos y los bizantinos existían normas muy estrictas al respecto y de hecho, esas diferencias se mantuvieron vigentes por mucho tiempo. Mientras las botas eran de uso privativo de los caballeros ricos y poderosos, el zapato bajo estaba reservado al pueblo llano. De ahí nació la expresión “ponerse las botas”, utilizada para poner de manifiesto el ascenso en la escala social de quien, por virtud de un golpe de fortuna, podía acceder al uso de las botas. Por supuesto, ese progreso sólo podía verificarse en un integrante de la clase baja ya que los nobles siempre habían usado botas. La locución conserva en estos tiempos el mismo sentido, si bien ha adquirido –metafóricamente y por la que se ha llamado “cultura del pelotazo”- otra intencionalidad, aplicándose a las personas que medran y se enriquecen en base a actuaciones no del todo claras o lícitas, por lo que en la actualidad la frase suele usarse con referencia a individuos que, aprovechándose de una situación ventajista o de una oportunidad o de una información privilegiada, se enriquecen desmedida y no lícitamente.

POR ENÉSIMA VEZ:
Esta expresión tiene su origen en el lenguaje matemático, y más concretamente, procede del álgebra, y expresa el número indeterminado de veces que potencialmente puede repetirse una cantidad. En el lenguaje común se aplica, de modo análogo y con sentido peyorativo, a cualquier aseveración o advertencia que, al no ser entendida o desobedecida, debe repetirse una y otra vez con insistencia hasta su cumplimiento final.

POR H O POR B:
Esta es realmente simple, y así y todo, no me la hubiera imaginado nunca. Las letras h y b son las que más problemas traen a los niños durante su etapa escolar. Es muy normal que siempre, al escribir un dictado de la maestra, los chicos fallen en las palabras que llevan una h o una b. Por esta razón decir “por h o por b” significa haber errado por tal o cual cosa, sin querer dar muchas explicaciones.

POR SI LAS MOSCAS:
Esta expresión es sinónimo de “por si acaso, por lo que pudiera ocurrir” y tiene un claro significado preventivo que, en ocasiones, se acentúa afirmando : “por si las moscas pican” ('desazonan, incomodan, abrasan'). El origen de esta expresión tal vez pueda estar en la leyenda que cuenta que las moscas conocidas con el nombre de "moscas de San Narciso" brotaron repentinamente en 1285 de la tumba de este santo gerundense y atacaron al ejército francés, que al mando de Felipe 'El Atrevido', se disponía a sitiar la ciudad de Gerona. Las famosas moscas levantaron el pánico y contagiaron la peste entre los invasores, quienes tuvieron que levantar el sitio mientras salían espantados.

PUÑALADA TRAPERA:
Suele utilizarse este dicho acompañado del verbo “dar” y tiene el sentido figurado de “cometer una traición”, “defraudar” y/o “preparar una emboscada a una persona confiada”. La expresión nada tiene que ver con la profesión de trapero, que nunca tuvieron fama de asesinos y traidores. Se refiere la frase al desgarrón de ropa cuando se rompe. “Puñalada trapera” es, en su origen, una herida o desgarrón grande que se realiza con un cuchillo o con un puñal. En un principio esta frase no tenía el sentido de alevosía y traición que adquirió con posterioridad. Tal carácter lo asume cuando el asesino, por su acción vil y precipitada, no da una puñalada limpia sino que produce un desgarro en la ropa o en la carne.

QUE LE DEN MORCILLA:
Se trata de una expresión despectiva, castizamente española, utilizada en el sentido de injuria o agravio. Su origen se remonta al antiguo método utilizado para eliminar a los perros vagabundos de los que se sospechaba que podían tener la rabia. Tal método consistía en darles de comer a los canes morcillas envenenadas con estricnina o con cualquier otro tipo de veneno. Con el paso del tiempo el acto dio lugar a la locución tal como hoy es utilizada en su sentido de desprecio y ofensa.

QUEDAR A LA ALTURA DEL BETÚN:
Se utiliza esta frase hecha para expresar que una persona ha quedado muy mal considerada o que su reputación se ha visto destruida tras el desenlace negativo de una situación o de un asunto. El modismo, de frecuente uso, guarda relación con el “betún” que se aplica los zapatos, que están a la altura del suelo, con el objeto de darles lustre y brillo, con lo que se indica que la reputación de una persona ha caído de forma ostensible a los ojos de los que la conocen. Un sinónimo de esta frase es la de “ quedar por los suelos”.

QUEDARSE CON UN PALMO DE NARICES:
Se utiliza esta locución para referirse a la situación de una persona que se ha quedado frustrada en un objetivo que aspiraba a conseguir. Este dicho tiene su origen en la unidad de medida “palmo”, que aludía a la distancia entre el extremo de los dedos pulgar y meñique de una mano al extenderse. La expresión podría estar posiblemente relacionada con la forma de burla que consiste en colocar el dedo gordo en la punta de la nariz, extender la mano y mover los dedos. También podría ser sinónimo de ‘quedarse como un tonto’ en referencia a las grandes narices que utilizan, en el teatro o en el circo, los personajes cuya misión era hacer reír al público en sus papeles de graciosos.

QUEDARSE DE PIEDRA:
El diccionario explica esta expresión como "quedarse sorprendido, en suspenso o admirado por haber visto u oído alguna cosa extraordinaria o inesperada". Antiguamente se decía “quedarse hecho piedra” y hoy, análogamente, la expresión ha sido simplificada en su sentido cuando se dice “quedarse de piedra” . En todo caso la expresión se remonta (y de ahí el símil pétreo) al Antiguo Testamento de la Biblia cuando refiere que la mujer de Lot se quedó convertida en estatua de sal por detenerse a contemplar desde la distancia de su huida el incendió que acabó con la ciudad de Sodoma.

QUEDARSE PARA VESTIR SANTOS:
Es curioso como en la comunidad hispanohablante de un lado y otro del océano, el significado de ciertas expresiones coloquiales es absolutamente distinto o no tiene ninguna relación, según el país de donde dicha locución proceda. En el castellano de España, la frase “quedarse para vestir santos” suele aplicarse a la mujer soltera a la que se le pasa la edad para contraer matrimonio. Eso sucedía, claro, en el contexto sociológico de otros tiempos, sin los cambios que han sobrevenido y que han afectado al estatus e independencia de la mujer de ahora. En cambio, la misma frase en la Argentina significa quedarse sin dinero, sin recursos económicos y también adquiere el sentido de ser víctima de un desastre.