martes, 24 de abril de 2007

Dichos populares 7

DORMIR A PIERNA SUELTA:
Esta frase hecha se utiliza para expresar que se duerme profundamente, libre de toda preocupación o desasosiego. No hay certeza documentada acerca del origen de esta expresión, si bien se supone que procede del lenguaje carcelario, ya que los presos, en otros tiempos menos civilizados (y aún hoy en algunos países oprimidos), solían dormir habitualmente enganchados unos a otros por las piernas o atados en los tobillos por pesadas bolas de hierro o grilletes.

DORMIRSE EN LOS LAURELES:
En Roma, cuando se coronaba a un general, pretor o cónsul tras una victoria se le festejaba un Triunfo. Como símbolo de gloria se le colocaban guirnaldas de laureles. Sin embargo, éstos debían agachar levemente su cabeza, por lo que daba la impresión de estar descansando sobre los laureles de la gloria.

DURAR MÁS QUE LAS OBRAS DEL ESCORIAL:
Esta expresión es una comparación ponderativa que se trae a cuento para referirse a algo, sea lo que fuere, cuya ejecución se alarga excesivamente. Expresiones similares son: “durar más que la Basílica del Pilar” o “ser más largo que la Muralla China”. Como se ve, se hace la comparación justamente con obras monumentales que se mantienen firmes a pesar del tiempo de su construcción y de la duración de las obras. En cada lugar hay análogas expresiones siempre referidas al paso del tiempo y su relación con algún monumento antiguo, si bien también se emplea la expresión en el sentido de demora en la ejecución de una obra o de una actuación pública. Es el caso de la ciudad de Córdoba, la española, en el que la expresión se convierte en “durar más que las obras del murallón”, muro de contención del río Guadalquivir a su paso por Córdoba que comenzó a construirse en tiempos de Carlos III, para evitar las inundaciones, y cuya ejecución terminó en 1.964.

DURO DE MOLLERA:
Paradójicamente esta expresión ha cambiado, en el transcurso del tiempo, su significado original para dar a entender lo opuesto a lo que representaba, que ahora es “cabezota” o “de torpe entendimiento”. La procedencia de la metáfora está en el concepto de la mollera de los bebés, que es muy blanda y sensible hasta que se endurece conforme el niño va creciendo. Así, las personas mayores ya tienen cerrada la mollera. Esto explica por qué, antiguamente, el dicho “duro de mollera” equivalía a ser sesudo y tener sensatez y cordura. No obstante, hoy se emplea el término para referirse al que es torpe para comprender cosas o es tozudo y no atiende a razones.

¡ECHALE GUINDAS AL PAVO!:
Expresión exclamativa que se suele utilizar en España ante el asombro que produce una acción, ante una extrema dificultad o ante cualquier asunto de complicada resolución. La expresión se hizo popular en los años treinta y cuarenta del pasado siglo merced a una canción con el mismo título que interpretaba la actriz Imperio Argentina en la película dirigida por Florián Rey titulada “Morena clara”. Según ciertos filólogos el dicho original es “¡échale guindas a la Tarasca y verás como las masca!”, en referencia a este personaje de la mitología popular, la Tarasca, un espantajo de tela y cartón en forma de serpiente que aún todavía se saca a la calle en Granada y en otros pueblos españoles con ocasión de la festividad del Corpus Christi. En la mitología europea la Tarasca es un personaje legendario de los bosques de Galicia y de Francia. La técnica de construcción del engendro se perfeccionó al conseguir que abriera la boca a la que los niños le echaban guindas y los hombres que la portaban hacían ver que realmente las masticaba y las comía.

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR:
Este modismo proviene de la tradición de los llamados “cuentos de la buena pipa” y en otros lugares, concretamente en Andalucía, del llamado “cuento de la haba que nunca se acaba”. En todos estos tradicionales cuentos comienzan unos relatos que parece ser prometedores y que acaban siendo repetitivos, interminables y aburridos. Cuentos en lo que no se cuenta nada y que se agotan en sí mismos como recurso expresivo. Es la razón por la que se usa este modismo para aludir a un asunto cuya solución no parece tener fin por una serie indefinida de demoras en cuanto a su conclusión definitiva.

EL PERRO DEL HORTELANO:
Esta expresión tan popular suele aplicarse a quienes no aprovechándose de las cosas impiden al mismo tiempo que otros se aprovechen de ellas. Hace alusión a los perros de los hortelanos que desprecian los frutos de un huerto y además los protegen. La forma original, rimada y completa de este modismo es : “el perro del hortelano, que ni come las coles, ni deja que se las coma el amo”. Obviamente, el perro no suele comer coles ni otros frutos de la huerta, de manera que el origen de esta frase parte de un pensamiento falso vulgarizado.

EL QUE SE FUE A SEVILLA PERDIO SU SILLA:
Durante el reinado en Castilla de Enrique IV de Trastámara, un sobrino de don Alonso de Fonseca -arzobispo de Sevilla- fue a su vez designado arzobispo de Santiago de Compostela, pero suponiendo el tío que, a causa de las revueltas que agitaban Galicia, a su sobrino le costaría tomar posesión de su cargo, se ofreció para adelantarse a Santiago con el objeto de allanarle las dificultades. A cambio, le pidió a su sobrino que lo reemplazase en los negocios de su sede en Sevilla. Así se hizo y con los mejores logros, de manera que una vez que don Alonso, concluida la gestión, regresó a Sevilla, se halló con la desagradable sorpresa de que su sobrino se resistía a abandonar la sede arzobispal, alegando que el arreglo había sido permanente. Para reconducir el litigio se hizo necesaria la intervención del Papa y hasta la del propio rey Enrique. El joven, una vez que viajó a Santiago acabó siendo preso y sentenciado a cinco años de condena por otros delitos, pero su carrera continuó y llegó a ocupar los más altos cargos eclesiásticos hasta ceder la sede compostelana a su propio hijo. De aquel suceso, muy comentado en su tiempo, nació el dicho que seguramente en su origen debió ser : “ El que se fue de Sevilla, perdió su silla” y no como aún hoy lo conocemos, “El que se fue a Sevilla, perdió su silla” .

EL TALÓN DE AQUILES:
Aquiles, el héroe de la Ilíada, no podía ser herido más que en una parte de su cuerpo: el talón. Cuando era niño, según la leyenda, su madre Thetis lo sumergió en el Estigia, uno de los ríos que circundan el infierno. Quien se bañaba en él se volvía invulnerable. Pero el talón del que la madre lo sostenía no fue mojado por las aguas mágicas. Por eso murió en el sitio de Trova: una flecha envenenada le dio justamente en el talón. La frase alude hoy a los aspectos más débiles y más expuestos de un individuo. Si sucumbe con facilidad a los flechazos del halago o de una tentación determinada, decimos que esas "zonas erróneas” son su talón de Aquiles.

EMPEZAR CON EL PIE DERECHO:
En los rituales paganos, al subir el altar era norma dar el primer paso largo y con la pierna derecha. Esto significaba un buen augurio y marcaba que los Dioses estarían a favor de los concurrentes.